Biografía:
(5 de junio de 1883 – 21 de abril de 1946) fue un economista británico, considerado como uno de los más influyentes del siglo XX, cuyas ideas tuvieron una fuerte repercusión en las teorías y políticas económicas.
La principal novedad de su pensamiento radica en un sistema capitalista no tiende a un equilibrio de pleno empleo de los factores productivos, sino hacia un equilibrio que solo de forma accidental coincidirá con el pleno empleo. Keynes y sus seguidores de la posguerra destacaron no solo el carácter ascendente de la oferta agregada, en contraposición con la visión clásica, sino además la inestabilidad de la demanda agregada, proveniente de los shocks ocurridos en mercados privados, como consecuencia de los altibajos en la confianza de los inversores. La principal conclusión de su análisis es una apuesta por la intervención pública directa en materia de gasto público que permite cubrir la brecha o déficit de la demanda agregada. Está considerado también como uno de los fundadores de la macroeconomía moderna.
Principales Obras:
- Tratado sobre probabilidad (1920)
- Tratado sobre la reforma monetaria (1923)
- Teoría General del empleo, el interés y el dinero (1936)
- ¿Cómo pagar la guerra? (1942)

PRINCIPALES IDEAS:
El punto crucial del mensaje de Keynes era, pues, que el gasto del gobierno podría ser una política económica esencial para un capitalismo deprimido que tratara de recuperar su vitalidad.
La idea central que Keynes aportó al pensamiento económico moderno fue la de que no existe ningún mecanismo automático para mantener el empleo total ni para sacar a la economía de una caída. Por esta razón resultaba necesaria una acción consciente por parte del gobierno, haciendo entrar en juego el gasto público, lo cual significa él estimulo público de la inversión o del consumo privados.
CURIOSIDAD:
La fascinación homoerótica de Keynes por Sergéi Diaghilev le llevó a conocer en octubre de 1918 a Lidya Lopokova,una bailarina rusa de su compañía, con quien contrajo matrimonio luego de un viaje por Taiwán.
RIVALIDAD CON HAYEK:
John
Maynard Keynes y Friedrich Hayek. Los nombres evocan polos opuestos del
pensamiento sobre la elaboración de la política económica: Keynes
suele ponerse como ejemplo de paladín de la intervención gubernamental
enérgica en los mercados, mientras que Hayek está considerado el
defensor del capitalismo liberal.
Lo que realmente pensaban estos hombres -sobre la economía y uno del
otro- es más complicado, como demuestra Nicholas Wapshott (Dursley,
Reino Unido, 1952) en Keynes Hayek: el choque que definió la economía moderna. Este
vívido relato investiga una de las preguntas económicas más acuciantes
de nuestra época: ¿hasta qué punto debe el Gobierno intervenir en los
mercados? Y en esa búsqueda, sigue el rastro de la relación
recíproca entre los dos hombres que más responsabilidad tienen en la
forma en que abordamos esa pregunta: el economista británico Keynes y el
economista austriaco Hayek. Ambos llegaron a la mayoría de edad
intelectual en la posguerra de la Primera Guerra Mundial. Vivieron el
auge económico de los años veinte y la Gran Depresión y llegaron a
opiniones radicalmente distintas sobre si es sensato permitir que el
capitalismo de libre mercado siga su curso.
Keynes llegó a la conclusión de que los mercados no generarían
automáticamente el pleno empleo y que durante las crisis económicas
podría haber largos periodos de paro a gran escala. Sostenía que el
Gobierno tenía el deber de aliviar el sufrimiento de los parados
aumentado la demanda agregada de bienes y servicios.
ayek
llegó a una conclusión muy diferente. Tras participar en la Primera
Guerra Mundial, encontró su amada Viena “asolada y la confianza de su
pueblo destruida”, escribe Wapshott. Durante la década
siguiente, la hiperinflación castigó la economía austriaca e hizo
desaparecer los ahorros de millones de personas. Esta
experiencia, sostiene Wapshott, volvió a Hayek inflexible “con quienes
defendían la inflación como cura para una economía en quiebra”. Y llegó a
creer “que quienes defendían los programas de gasto público a gran
escala para acabar con el paro estaban incitando no solo una inflación
incontrolable sino también a la tiranía política”.
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